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Opinión

  • | 2019/05/14 00:01

    Un dólar fuerte, el telón de fondo de las guerras comerciales

    Tanto China como EE. UU. cuentan con estrategias para prolongar hasta donde sea necesario esta confrontación económica. Sin embargo, los países emergentes se verán afectados por la guerra de aranceles y un dólar al alza, que los deja aún más expuestos.

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La guerra comercial entre EE. UU. y China se mantiene. Trump arremete con nuevas tarifas a las importaciones de productos chinos, detonando una ola de volatilidad en el mercado. Con esto vuelve a ponerle presión a la negociación entre ambos países, a pesar de que cada anuncio genere primero incertidumbre, y luego expectativas frente a un posible acuerdo.

Sin duda, a China y EE. UU. no les conviene echar por la borda un acuerdo, pero tampoco concretar una solución que termine con su confrontación arancelaria. Por eso, desde nuestra óptica las guerras comerciales no son el problema, sino que se trata de la competencia por la supremacía tecnológica.

Es una realidad, tanto China como EE. UU. compiten por la hegemonía en el desarrollo de la red 5G y la inteligencia artificial. Y es que es un hecho que ya no se comportan como en la era de la globalización, donde podían complementarse a nivel comercial. No, ahora se trata de una confrontación abierta en un frente económico que implica una reconfiguración de la globalización.

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Muchos nos preguntan quién será el perdedor del pulso, y la respuesta es que ambos cuentan con estrategias para sobrevivir a esta guerra comercial. China sigue invirtiendo en su nueva ruta de la seda, mientras que EE. UU. mantiene su monopolio sobre la moneda de reserva más importante: el dólar.

Las principales víctimas serán quienes se atraviesen en el fuego cruzado. Me refiero a los países emergentes, que sufren cuando el dólar se fortalece porque este los hace aún más débiles. Esto ya lo hemos visto en Colombia, Argentina y Turquía, el estado de esta última la hemos documentado en varias columnas.

Sin embargo, Corea del Sur y Alemania son otros de los grandes perdedores, debido a que su producto interno bruto depende en gran medida de las exportaciones y en una guerra comercial tendrán que lidiar con aranceles altos. Por último, en esta lista se encuentran los sectores de tecnología de la información y materiales, incluidos en el índice S&P500, los más expuestos en este escenario.

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Un mundo con una globalización que se reacomoda y que amenaza la seguridad que representaba el libre mercado, también creará grandes oportunidades en largo para países con una demografía en aumento, como Indonesia, India y Brasil.

No obstante, este pulso también ocurre cuando otro mayor tiene lugar. Se trata de la lucha entre quienes defienden y atacan a la globalización. Esta vez, las elecciones europarlamentarias de mayo serán en nuevo cuadrilátero en el que ambos movimientos midan sus fuerzas.

Este escenario es importante porque las decisiones que se tomen equivaldrían a un menoscabo en la legitimidad europea causando un potencial descenso en el precio del euro.

Ya lo hemos dicho: el dólar fuerte vino para quedarse en 2019 y será el telón de fondo de varias luchas que prometen transformar nuestra globalización.

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